13 Mayo de 2013
LAS ETAPAS MADURATIVAS DE LAS EMPRESAS (1 parte)
LAS ETAPAS MADURATIVAS DE LAS EMPRESAS (1 parte)
LAS ETAPAS MADURATIVAS DE LAS EMPRESAS (1ª parte)
Introducción
Es común pensar que los emprendimientos pequeños son el punto de partida para la evolución de todas las empresas. En realidad, no se desarrollan como un ser humano, que nace, crece, madura, envejece y muere, sino que las empresas sólo coinciden en el punto de partida (nacimiento). La mayoría, incluso aquellas que llegan a mantenerse activas por largos períodos, se conservan pequeñas, aunque lleguen a hacerse más eficientes con el paso del tiempo luego de ingentes esfuerzos para serlo. Hay muchos factores, tanto personales del empresario emprendedor, como operativos, financieros y coyunturales del entorno económico, que van a determinar el desarrollo de una empresa.
En suma, las PyMEs son entidades diferentes de las grandes empresas. No son su “réplica enana” ni su etapa infantil. Sólo algunas sobreviven (la tasa de supervivencia en Argentina es de solo 20% luego de 2 años de operaciones)[1]. Algunas otras llegan a ser grandes, mientras que el resto mantiene la dimensión que le da origen y razón.
Generalizando, podemos decir que las empresas atraviesan por cuatro fases a lo largo de su desarrollo. Cada una de ellas se caracteriza por una forma particular de gobierno, que afecta el rol y la agenda del empresario, a saber:
Etapa I, Fundacional. Ésta es la típica empresa PyME. El empresario trabaja 24 horas, siete días por semana. Tanto la información como las decisiones son centralizadas e intuitivas. La cultura de la organización es familiar, es decir, informal, centrada en el dueño o empresario, y en la que predominan como valores, la confianza y la lealtad.
Etapa II, Funcional o Profesional. La empresa tiene procesos ordenados y funciones definidas a cargo de profesionales. Éstos tienen acceso a cierta información sensible y toman decisiones en base a parámetros fijados por el dueño. No obstante, aún el dueño participa activamente en la mayor parte de las decisiones clave.
Etapa III, Delegación Efectiva. La empresa tiene una estructura consolidada y todas las posiciones ejecutivas son ocupadas por profesionales. El dueño adquiere un rol estratégico y de control, menos orientado a la gestión operativa y más enfocado en la generación de nuevos negocios.
Etapa IV, Grupo Empresario. La empresa se encuentra totalmente profesionalizada, con gran descentralización de las decisiones.
Las crisis evolutivas
El paso de la Etapa Fundacional a la Etapa Profesional es muy duro e implica grandes desafíos adaptativos: para el empresario, en primer lugar, y para el resto de los colaboradores. Cuando el empresario no es capaz de cambiar, se convierte en la principal barrera para saltar a la profesionalización.
Cada nueva etapa está precedida por una crisis de maduración, en la que la sensación es que lo que funcionaba hasta el momento no funciona más. Pero de estas 3 crisis que preceden a cada nueva etapa, la más profunda y compleja es, sin lugar a dudas, la que se da entre el paso de la Etapa Fundacional (I) a la Etapa Profesional (II). Este es un momento muy complejo, ya que requiere grandes cambios por parte del dueño o fundador: la empresa ha crecido, se ha vuelto más compleja y requiere una nueva forma de funcionamiento.
El paso a la profesionalización requiere gran inversión: de tiempo y de dinero, pero fundamentalmente un cambio personal del empresario. Este momento de crisis y de transición puede prolongarse en el tiempo. Muchos empresarios no terminan nunca de saltar a la profesionalización. Esto implica pérdida de oportunidades, de dinero y a veces, el riesgo de no sobrevivir. La falta de meditación y el crecimiento no planificado, especialmente cuando se abusa del endeudamiento o se incorpora de golpe mucho personal, pueden provocar daños fatales a la organización. El crecimiento a tasas altísimas asociado a la etapa fundacional incrementa violentamente la necesidad de fondos para financiar dicho desarrollo. Y a veces la ansiedad del emprendedor/empresario por crecer lo lleva a tomar decisiones de corto plazo (p.e. endeudamiento a tasas usurarias) que terminan destruyendo el valor económico que tanto esfuerzo a nivel comercial y operativo le costó conseguir.
Mediante la observación de múltiples casos de empresas enfrentadas a este tipo de crisis, se han identificado una serie de patrones y sucesos recurrentes. La mayor parte de las empresas se estanca en el momento de transición y de crisis y vive una serie de marchas y contramarchas, que implican pérdida de dinero, desgaste, desmotivación y, fundamentalmente, frustración de los empresarios y de sus principales colaboradores.
De acuerdo Bossidy & Charan[2], las empresas que logran pasar exitosamente a la Etapa Profesional son aquellas que trabajan en forma coherente en 3 dimensiones:
1. La Estrategia.
2. Las Personas.
3. Las Operaciones (información & procesos).
El camino a la profesionalización implica, para el dueño, tomar decisiones de avance en las tres dimensiones. A menudo, los empresarios comienzan a avanzar en un campo y no en los demás. Esta es una de las causales de los avances y retrocesos.
Existen potentes barreras que frenan el salto a la profesionalización. Las empresas viven largos momentos de avances y retrocesos que implican grandes pérdidas de oportunidades y desgaste de los empresarios y del equipo de colaboradores.
En próximos artículos trataré de profundizar en cada uno de estas tres dimensiones para obtener resultados.
Mg. Eduardo Moroni.
Director
EMCPyME
www.emcpyme.com


[1] Ministerio de Desarrollo Económico GCBA, 2010.
[2] Bossidy, Larry & Charan Ram, Execution: The Discipline of Getting Things Done,
New York, Crown Business, 2002
En EMCPyME ayudamos a los dueños y directivos de PyMEs a liberar todo su potencial de crecimiento a través del asesoramiento integral en negocios.
 
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